lunes 9 de noviembre de 2009
Rememorando
viernes 6 de noviembre de 2009
simo'09
Como cada año por estas fechas, es inevitable no recordarte. Te pienso, te veo, te huelo... puedo sentir el tacto de tu piel... tu voz... tu mirada penetrante... ¿Sabes? Se te echa de menos. Si el genio de la botella me concediera un sólo deseo, en este instante pediría, volver a bailar contigo...
Sé que vendrás, sé que hoy tú también me recordarás. Tal vez ayer pasaste y yo no estaba, no me olvidé, no tuve tiempo de hacerte un "guiño", pero aquí estoy, fiel a nuestra cita, a esa cita que se repite desde hace ocho años... ¿Ocho años? Cómo pasa el tiempo...
"Tenedor..."
miércoles 4 de noviembre de 2009
Cerrando puertas, abriendo ventanas...
Poema de la Despedida
Te digo adiós si acaso te quiero todavía
Quizas no he de olvidarte... Pero te digo adiós
No se si me quisiste... No se si te quería
O tal vez nos quisimos demasiado los dos.
Este cariño triste y apasionado y loco
Me lo sembré en el alma para quererte a tí.
No se si te amé mucho... No se si te amé poco,
Pero si sé que nunca volvere a amar así.
Y el corazón me dice que no te olvidaré.
Pero al quedarme solo... Sabiendo que te pierdo,
Tal vez empiezo a amarte como jamás te amé.
Te digo adiós y acaso con esta despedida
Mi más hermoso sueño muere dentro de mí.
Pero te digo adiós para toda la vida,
Aunque toda la vida siga pensando en tí.
José Angel Buesa
jueves 23 de julio de 2009
relojes atrasados
Es cierto, los retrasos causan muchos trastornos y algunas veces, los perjuicios que acarrean, son irreparables. La vida no se detiene ni espera…
Yo he sido muy impuntual en mi vida. No era consciente del poco “respeto” que mostraba hacia la persona que esperaba, cuando me hacía esperar. Me justificaba, como toda persona que llega tarde, con montones de razonamientos o impedimentos acontecidos. Pero la verdad profunda era que no estaba valorando lo suficiente a quien me esperaba. Lo patético era que vivía condicionada por el reloj. Siempre estaba corriendo tras el tiempo que se me escapaba entre los dedos. Hoy todo ha cambiado. No llevo reloj. No llego tarde.
Con el reloj atrasado no es posible relacionarse…
Nadie somos perfectos (o tal vez perfectamente imperfectos). Baudelaire aseguraba que “la vida es algo así como un hospital en el que cada enfermo está empeñado en cambiar permanentemente de cama, pensando que ha de estar mejor y más atendido en la que ocupan los otros enfermos”. Y pienso que es así, siempre creemos que estaremos mejor en donde no estamos y vivimos en una continua disconformidad con lo que nos rodea, con los otros, pero sobre todo, con nosotros mismos. Y empezamos a querer cambiar. Tal vez nuestro trabajo, nuestras relaciones, nuestros sentimientos, nuestros pensamientos, nuestras ocupaciones, nuestra vida en general. Tal vez quisiéramos estar cambiando de cama creyendo que estaremos mejor en donde no estamos, sacrificando muchas veces, la felicidad propia y ajena.
Pero es que “con el reloj atrasado no es posible relacionarse”. Es necesario que sincronicemos nuestros relojes si nos queremos encontrar, si queremos compartir-nos. Compartir es comunicar y comunicarse. Es decir y decirse. La puesta en común de nuestro “yo” nos convierte en “nosotros”. Para que siga perviviendo el nosotros es imprescindible la existencia del yo y del tú, es necesario que cada cual siga manteniendo su propia identidad, porque creo sinceramente, que en el “nosotros”, no caben los relojes atrasados…





